Compra ya tu entrada online a mejor precio y evita colas

Fauna

Los murciélagos son los animales más representativos de las cuevas, pero no son los únicos. En la parte más profunda de las cuevas habita una fauna peculiar y muy vulnerable, denominada troglobia, perfectamente adaptada a la vida extrema de este medio subterráneo.

Debido a la ausencia de luz y a la elevada humedad ambiental, los troglobios suelen presentar reducción o pérdida de los ojos, adelgazamiento y despigmentación de la cutícula exterior, alargamiento del cuerpo y de los apéndices y mejora de los órganos sensitivos táctiles y químicos. La escasez de alimento y la necesidad de ahorrar energía favorecen una nutrición muy variada y su resistencia al ayuno. Los ejemplares adultos suelen ser muy longevos, de vida pausada, con frecuentes períodos de letargo y ausencia de ritmos diarios y anuales. Cuando se reproducen, los huevos son pequeños, escasos y de lento desarrollo embrionario.

La fauna troglobia de una cueva suele contar con especies endémicas, es decir, exclusivas de la cueva, que representan un recurso de gran valor científico. Desde un punto de vista biogeográfico y evolutivo, algunas especies poseen la categoría de paleoendemismos, es decir, son reliquias de una fauna en su mayor parte extinta.

Entre los troglobios que habitan en la Cueva de Nerja han sido identificados el coleóptero Platyderus speleus (Cobos, 1961), el ortóptero Petaloptila malacitana (Barranco, 2010), el pseudoescorpión Ephippiochthonius nerjaensis (Carabajal Márquez, García Carrillo & Rodríguez Fernández, 2001), el dipluro Plusiocampa baetica (Sendra, 2004) y el isópodo Porcellio narixae (Cifuentes, 2018), siendo las tres últimas especies, además, endémicas de la cavidad nerjeña.

Platyderus speleus
Cobos, 1961

Petaloptila malacitana
Barranco, 2010

Ephippiochthonius nerjaensis
Carabajal Márquez, García Carrillo & Rodríguez Fernández, 2001

Plusiocampa baetica
Sendra, 2004

Porcellio narixae
Cifuentes, 2018

Microbiota

Los microorganismos son los primeros seres vivos que colonizan las cuevas, a las que pueden acceder a través de fisuras en la roca o transportados por el agua de infiltración, las corrientes de aire u otros seres vivos. De forma habitual, se agrupan en comunidades  funcionales de diferente complejidad, conocidas como biofilms. Además de organismos de diverso metabolismo, los biofilms también se forman por agua y una matriz hidratada de sustancias poliméricas extracelulares que los protege frente a condiciones ambientales adversas y permite su adherencia a los sustratos. La Cueva de Nerja constituye el nicho ecológico de un amplio espectro de biofilms que suelen ser poco diversos, con una estructura sencilla y muy sensibles a cambios ambientales.

El equilibrio entre los diferentes grupos de microorganismos que componen la microbiota del medio subterráneo, así como su relación con la propia cueva, condicionan la evolución y conservación de este frágil ecosistema.

Organismos fotótrofos que colonizan parte de una estalactita

Biofilm adherido al sustrato (microscopio de barrido láser confocal)

Microorganismos ocupando los huecos del sustrato (microscopio de barrido electrónico)

Nostoc sp. rodeado de sustrato rocoso (microscopio de barrido láser confocal)

Detalle de microorganismos esféricos envueltos por sustancias poliméricas extracelulares y adheridos al sustrato (microscopio de barrido electrónico)

Menu