Marco geológico e hidrogeológico de la Cueva de Nerja
Marco geológico
La Cueva de Nerja se esconde bajo una imponente sierra, la Almijara, formada casi en su totalidad por mármoles, rocas constituidas por carbonato de calcio y de magnesio formadas a principios de la era Secundaria, en torno a 240 millones de años atrás. Los mármoles tienen múltiples diaclasas y fracturas y un color variable, blanco, azulado o grisáceo. En ocasiones, los mármoles presentan un aspecto sacaroideo, término que alude a su capacidad para alterarse, meteorizarse y erosionarse en granos del tamaño del azúcar.

Mapa geológico del entorno de la Cueva de Nerja. En rojo, proyección en planta de la cavidad
En el entorno de la cavidad pueden observarse, además, otros tipos de rocas, como los esquistos, formados en la era Primaria o las llamadas brechas “mortadela”, del Cuaternario, formadas por fragmentos angulosos procedentes de otras rocas (mármoles, principalmente) cementados con material carbonatado y embutidos en una matriz rojiza. Existen, también, magníficos afloramientos de travertinos del Cuaternario que llegan hasta la línea de costa. Los travertinos son rocas con aspecto oqueroso, equivalentes a los espeleotemas de las cuevas pero que se forman en la superficie terrestre, cuando el agua de un manantial o de un río pierde su contenido en CO2 y precipita el carbonato cálcico que lleva disuelto sobre restos vegetales próximos.
En la región de Nerja afloran también materiales del periodo geológico Plioceno (5,3-1,8 m.a.), que evidencian cambios en la posición de la línea de costa, como consecuencia de ascensos y descensos del nivel del mar Mediterráneo. Así, dentro del conjunto de materiales pliocenos aparece un primer tramo (Unidad Inferior Pliocena) de materiales inclinados de origen continental (conglomerados y brechas) que pasan lateralmente a sedimentos marinos (arenas y microconglomerados). Sobre éste último, hay otro de materiales horizontales (Unidad Superior Pliocena), formado también por depósitos detríticos, de origen continental y marino. El estudio geológico de estos materiales demuestra la existencia de un episodio de subida del nivel del mar (transgresión marina) que se produjo hace unos 5 millones de años y una importante regresión o descenso del nivel del mar, que se produjo en torno a 4.5 millones de años.
Para saber más...
La región de Nerja se sitúa en la Zona Interna de la Cordillera Bética. En el entorno de la Cueva de Nerja afloran materiales metamórficos del Complejo Alpujárride y sedimentos detríticos, continentales y marinos, postorogénicos (Fig. 2).
Los materiales alpujárrides corresponden a dos mantos de corrimiento (Fig. 3): Almijara, en posición inferior y Guájares (Avidad y García Dueñas, 1980; Elorza y García Dueñas, 1980). Tanto uno como otro presentan una serie estratigráfica sintética formada, de muro a techo, por esquistos oscuros, esquistos claros, mármoles dolomíticos sacaroideos (sobre los que se ha formado la cueva) y mármoles calizos con niveles de calcoesquistos (Sanz de Galdeano, 1986, 1989 y 1990; Andreo et al., 1993).
La serie estratigráfica alpujárride comienza por una secuencia metapelítica de gran espesor (puede alcanzar hasta 1000 m), constituida por esquistos oscuros en la base y claros hacia el techo atribuidos al Paleozoico y al Trías inferior, respectivamente. Esta secuencia pasa hacia arriba a una potente serie marmórea, a través de unos niveles de transición de calcoesquistos, cuarcitas, mármoles y esquistos.
Los mármoles de la base del tramo carbonático, en los que se desarrolla la cueva, pueden llegar a tener 400 m de espesor. Son de naturaleza dolomítica, de color blanco o gris, de grano medio a grueso y muy diaclasados. A veces tienen textura sacaroidea, disgregándose con facilidad originando los denominados “arenales”. Fundamentalmente están constituidos por cristales de dolomita y su edad es Trías medio. Por encima de ellos aparece un nuevo tramo, cuya potencia en esta región varía entre 30 y 100 m, constituido por mármoles, mayoritariamente calizos, con intercalaciones de calcoesquistos, atribuidos al Trías superior.
En los materiales pliocuaternarios se han diferenciado tres unidades litoestratigráficas principales, dos de las cuales pertenecen al Plioceno y la tercera al Pleistoceno (Fourniguet, 1975; Lhénaff, 1981; Andreo et al., 1993; Guerra y Serrano, 1993). La Unidad Inferior Pliocena aparece basculada hacia el mar unos 15-20º y está constituida por brechas de cantos de esquistos o de mármol depositadas en ambientes continentales, que pasan, hacia el sur y hacia arriba en la serie, a microconglomerados depositados en medio marino, con abundantes lamelibranquios. Esta unidad inferior, claramente transgresiva, está jalonada por una superficie de discordancia sobre la que se apoya, subhorizontal, la Unidad Superior Pliocena, formada por microconglomerados con restos de lamelibranquios, similares a los de la unidad inferior que pasan, lateralmente hacia el norte y hacia arriba en la serie, a brechas y conglomerados depositados en ambientes fluviales.
La Unidad Superior Pliocena muestra una tendencia regresiva manifiesta y termina con una discordancia erosiva sobre la cual se depositó la Unidad Pleistocena en abanicos aluviales. Dicha unidad está constituida esencialmente por brechas, alimentadas en su mayor parte por cantos de mármol embebidos en una matriz rojiza muy cementada (“brechas mortadela” de Lhénaff, 1981), y por los travertinos de Maro y de la desembocadura de Arroyo de la Miel. En la parte superior de estas brechas se han realizado dataciones absolutas que indican una edad del tránsito Pleistoceno medio-Pleistoceno superior (Durán et al., 1993). Al Pleistoceno pertenecen también la mayor parte de los espeleotemas de la Cueva de Nerja, aunque también existe una generación holocena.
La estructura general del Complejo Alpujárride corresponde a un conjunto de unidades superpuestas, plegadas y falladas que originan formas de gran complejidad. No obstante, en el sector de Nerja, el manto de Almijara presenta una geometría sencilla, casi tabular, buzando unos 20º hacia el sur (Fig. 3). Más al este, la estructura se complica por el cabalgamiento de los esquistos sobre los mármoles de su propia serie, que afloran en varias ventanas tectónicas de pequeñas dimensiones, por lo que se produce la duplicidad del manto en dicho sector.
La estructura geológica anterior ha sido afectada por fallas de desgarre y/o normales de dirección WNWN-ESE y NW-SE. Estas fallas (como la de Frigiliana-Nerja y la falla del río de la Miel), limitan Sierra Almijara al oeste y al sur, jalonando el contacto entre los esquistos y los mármoles y han provocado movimientos verticales durante el Plioceno.
Las familias de diaclasas de direcciones NE-SW a NNE-SSW y NW-SE a NNW-SSE han facilitado la tendencia del agua a circular en ese mismo sentido, lo cual ha originado una disolución preferencial en esas direcciones y explica que las diferentes galerías de la Cueva de Nerja tiendan a orientarse según dichas direcciones.
En los materiales pliocuaternarios también se han dejado notar los efectos de la neotectónica, como lo demuestra el basculamiento de la Unidad Inferior Pliocena o la existencia de materiales lacustres inclinados en la Unidad Pleistocena. La propia acumulación de brechas y conglomerados en los abanicos aluviales del sector costero indica que el borde sur de Sierra Almijara se ha estado levantando hasta el Pleistoceno superior, de acuerdo con las dataciones absolutas practicadas (Durán et al., 1993).

Fig. 2. Mapa geológico de la región (simplificado de Andreo et al., 1993).

Fig. 3. Columnas estratigráficas sintéticas del Complejo Alpujárride (A) y del Neógeno-Cuaternario (B) en el entorno de la Cueva de Nerja. Leyenda.- 1: mármoles calizos con intercalaciones de calcoesquistos; 2: mármoles dolomíticos sacaroideos; 3: esquistos claros; 4: esquistos oscuros; 5: gravas y arenas, 6: arenas y limos; 7: travertinos; 8: brechas con cantos de mármol; 9: arenas y microconglomerados; 10: conglomerados; 11: arenas y conglomerados; 12: brechas; UIP: Unidad inferior pliocena; USP: Unidad superior pliocena; UP: Unidad Pleistocena; UH: Unidad holocena, (Andreo et al., 1993).

Fig. 4. Cortes geológicos. Leyenda: Manto de Guájares (1: esquistos oscuros; 2: esquistos claros; 3: mármoles); Manto de Almijara (4: esquistos oscuros; 5: esquistos claros; 6: mármoles de la base; 7: mármoles con calcoesquistos); Unidad Inferior pliocena (8: brechas y conglomerados continentales; 9: microconglomerados marinos; Unidad Superior pliocena (10: brechas y conglomerados continentales; 11: microconglomerados marinos); Unidad Pleistocena (12: brechas de cantos de mármol; 13: travertinos); 14: falla de desgarre dextrorsa; 15: falla normal, (Andreo et al., 1993). La situación de los cortes se indica en la figura 2.
Marco hidrogeológico
Las numerosas construcciones para el aprovechamiento de agua que existen en la región de Nerja, como acequias, albercas, depósitos, el Molino de Papel, construido a orillas del Río de la Miel en el siglo XVIII o el Acueducto del Águila, construido en el siglo XIX para el riego de las antiguas plantaciones de caña de azúcar y para llevar agua hasta el ingenio de San Joaquín de Maro, atestiguan la importancia del agua en esta zona. De hecho, el antiguo nombre árabe de la localidad, Narixa, significa manantial abundante. No es extraño, dado que los mármoles y el resto de rocas carbonatadas que forman parte de Sierra Almijara son materiales acuíferos, es decir, rocas capaces de almacenar y transmitir agua subterránea susceptible de ser explotada económicamente por el ser humano.
Dentro del acuífero, la Cueva de Nerja se ubica en la denominada zona no saturada, que es aquella en la cual los poros y fracturas de la roca no están llenos de agua. El nivel del agua subterránea o nivel piezométrico, se sitúa unos 10-15 metros por debajo de las zonas más profundas de la cavidad y, por ello, no existen lagos en su interior. El agua de lluvia penetra en los mármoles, circula a través de ellos y acaba goteando en el interior de la cueva. Como medida de conservación, en la Cueva de Nerja se controlan los parámetros físico-químicos (caudal de goteo, temperatura, pH y conductividad eléctrica) y la composición química del agua que gotea en el interior de la cueva ya que el agua es el agente que interviene en los procesos de disolución del mármol y en la formación de los espeleotemas. Además, se realiza un control del agua de lluvia que se recoge en la estación meteorológica de la cavidad.
En general, los caudales de goteo en el interior de la cueva son muy bajos, con valores máximos durante los meses de verano y mínimos en invierno, existiendo un desfase estacional desde que el agua de lluvia entra en el acuífero, durante los meses de otoño-invierno, hasta que aparece en el interior de la cueva, durante los meses de primavera y verano. Los resultados de las investigaciones determinan que la lluvia tarda de cinco a ocho meses desde que cae sobre la superficie hasta que llega al interior de la cavidad, salvo en épocas de lluvias muy intensas en las que este tiempo de tránsito se reduce a dos meses.
El agua que se infiltra en los mármoles sigue circulando verticalmente a través de la zona no saturada hasta llegar a la denominada zona saturada, en la cual todos los poros y huecos de la roca están completamente llenos de agua subterránea. Una vez aquí, dicha agua circula hacia los puntos de descarga, por donde saldrá de nuevo a la superficie. Los manantiales son los puntos de salida natural del agua subterránea al exterior.
El manantial de Maro es el principal punto de descarga en el entorno inmediato de la Cueva de Nerja. Sus aguas se utilizan para regadío de los cultivos de la zona y para abastecer a la pintoresca localidad de Maro. Su caudal medio es de 250 L/s aunque si se visita la surgencia poco tiempo después de llover, el manantial puede drenar varios miles de L/s. El macizo rocoso que drena el manantial de Maro tiene una amplia red de fisuras, conductos y galerías subterráneas a través de las cuales puede entrar una gran cantidad de agua de lluvia. Tras circular rápidamente, el agua sale al exterior por el manantial.

Esquema hidrogeológico de la región de Nerja (Andreo et al., 1993)
Para saber más...
El afloramiento carbonatado de Sierra Almijara constituye la divisoria hidrográfica entre la Cuenca del Guadalquivir y la Cuenca del Sur. En la vertiente meridional de la sierra que está dentro de la provincia de Málaga, el Ministerio de Medio Ambiente definió dos masas de agua: Alberquillas y Almijara (Fig. 6), que están conectadas hidrogeológicamente. La masa de agua subterránea de Alberquillas corresponde al sector meridional, tiene una forma alargada en planta según la orientación NO-SE y se extiende desde la población de Cómpeta hasta el paraje natural de Cerro Gordo y la Punta de la Mona. La masa de agua subterránea de Almijara se encuentra inmediatamente al norte de la anterior. La Cueva de Nerja se ha formado en los mármoles de la masa de agua de Alberquillas (Pérez y Andreo, 2007) denominada, tradicionalmente, “acuífero de las Alberquillas” (IGME-GHUMA-CHS, 2004). Su límite meridional está definido por los sistemas de fallas de dirección WNW-ESE y NW-SE, que separan los mármoles de los esquistos alpujárrides, poco permeables.

Fig. 6. Mapa hidrogeológico de la región de Nerja (Pérez y Andreo, 2007)

Fig. 7. Cortes hidrogeológicos representativos (ver situación en la figura 6). (Pérez y Andreo, 2007)
La alimentación del acuífero se produce por infiltración de agua de lluvia y de fusión nival a través de las formas exokársticas y, sobre todo, de las abundantes fracturas que afectan a los mármoles. La descarga tiene lugar, principalmente, de forma natural por manantiales y, en menor medida, por bombeos en captaciones. Entre las surgencias importantes destacan los manantiales del Río Chíllar (350 L/s de caudal conjunto), Maro (250 L/s) y la descarga por el Río Torrox (240 L/s). Antaño había manantiales importantes en el Río Chíllar como Bolichero y Fuente Santa que están secos actualmente como consecuencia de bombeos muy localizados. Dentro de las salidas deben incluirse también las descargas subterráneas desde los mármoles hacia las formaciones pliocuaternarias y, eventualmente, de éstas al mar, o bien directamente salidas submarinas, puesto que los mármoles conectan con el mar en el extremo oriental del acuífero.
Los datos piezométricos indican que el sentido principal de flujo es aproximadamente norte-sur, lo cual es coherente con la descarga a través de los cauces de los principales ríos: Turvilla, Torrox, Higuerón, Chíllar y de la Miel, cuyas cotas de surgencia principales son 770, 510, 500, 420 y 40 m s.n.m., respectivamente.
A excepción del manantial de Maro, el resto de surgencias presenta un régimen de descarga bastante inercial: responden de manera lenta a las precipitaciones y sólo registran una o dos crecidas anuales, de acuerdo con la distribución temporal de la pluviometría. Las variaciones del nivel piezométrico se producen de manera amortiguada y diferida en el tiempo con respecto a la señal de entrada. Análogamente, la composición química del agua de estas surgencias varía poco en respuesta a las precipitaciones. Todo ello es indicativo del bajo grado de desarrollo del drenaje kárstico, cuyo funcionamiento hidrogeológico es propio de acuífero fisurado o de flujo difuso.
Los recursos medios de toda la vertiente meridional de Sierra Almijara son del orden de 50 hm3/año. Las explotaciones por bombeo que se llevan a cabo en Sierra Almijara se aprovechan, principalmente, para abastecimiento urbano de los municipios colindantes: Canillas de Albaida, Cómpeta, Torrox, Frigiliana, Nerja y Almuñécar. El aumento de la población, sobre todo en la zona costera, ha llevado a aprovechar el agua del embalse de La Viñuela como fuente complementaria, a pesar de que los recursos hídricos del conjunto de Sierra Almijara permitirían cubrir la demanda de agua de estos municipios.
Existen además acequias que derivan parte del agua de los ríos de Sierra Almijara, principalmente para su uso en regadíos (comunidades de regantes de Torrox, Frigiliana y Nerja).
La calidad del agua subterránea de Sierra Almijara es buena para abastecimiento urbano y regadío. La conductividad eléctrica es del orden de 400 µS/cm y las facies hidroquímicas predominantes son bicarbonatadas cálcicas y cálcico-magnésicas, en consonancia con la naturaleza carbonatada de los mármoles acuíferos. En algunos sondeos de la zona costera, como en el Arroyo de Cantarriján, la conductividad eléctrica aumenta hasta llegar a valores >1500 µS/cm, debido a la entrada en el acuífero de pequeñas cantidades de agua marina relacionadas con bombeos.
Sierra Almijara presenta, en su conjunto, una vulnerabilidad media-alta a la contaminación. Como principales peligros potenciales habría que citar las urbanizaciones que se emplazan directamente sobre afloramientos de mármoles, el antiguo vertedero de residuos sólidos urbanos de Nerja, ya clausurado, que se ubica en el Barranco de Maro, un vertedero de escombros que rellena el hueco de una antigua cantera en el Río de la Miel y la posibilidad de vertidos contaminantes en la autovía A-7, cuyo trazado discurre por mármoles desde Maro hasta Cerro Gordo.