Marco geológico e hidrogeológico de la Cueva de Nerja

Marco geológico

La Cueva de Nerja se esconde bajo una imponente sierra, la Almijara, formada casi en su totalidad por mármoles, rocas constituidas por carbonato de calcio y de magnesio formadas a principios de la era Secundaria, en torno a 240 millones de años atrás. Los mármoles tienen múltiples diaclasas y fracturas y un color variable, blanco, azulado o grisáceo. En ocasiones, los mármoles presentan un aspecto sacaroideo, término que alude a su capacidad para alterarse, meteorizarse y erosionarse en granos del tamaño del azúcar.


Mapa geológico del entorno de la Cueva de Nerja. En rojo, proyección en planta de la cavidad

En el entorno de la cavidad pueden observarse, además, otros tipos de rocas, como los esquistos, formados en la era Primaria o las llamadas brechas “mortadela”, del Cuaternario, formadas por fragmentos angulosos procedentes de otras rocas (mármoles, principalmente) cementados con material carbonatado y embutidos en una matriz rojiza. Existen, también, magníficos afloramientos de travertinos del Cuaternario que llegan hasta la línea de costa. Los travertinos son rocas con aspecto oqueroso, equivalentes a los espeleotemas de las cuevas pero que se forman en la superficie terrestre, cuando el agua de un manantial o de un río pierde su contenido en CO2 y precipita el carbonato cálcico que lleva disuelto sobre restos vegetales próximos.

En la región de Nerja afloran también materiales del periodo geológico Plioceno (5,3-1,8 m.a.), que evidencian cambios en la posición de la línea de costa, como consecuencia de ascensos y descensos del nivel del mar Mediterráneo. Así, dentro del conjunto de materiales pliocenos aparece un primer tramo (Unidad Inferior Pliocena) de materiales inclinados de origen continental (conglomerados y brechas) que pasan lateralmente a sedimentos marinos (arenas y microconglomerados). Sobre éste último, hay otro de materiales horizontales (Unidad Superior Pliocena), formado también por depósitos detríticos, de origen continental y marino. El estudio geológico de estos materiales demuestra la existencia de un episodio de subida del nivel del mar (transgresión marina) que se produjo hace unos 5 millones de años y una importante regresión o descenso del nivel del mar, que se produjo en torno a 4.5 millones de años. 

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Marco hidrogeológico

Las numerosas construcciones para el aprovechamiento de agua que existen en la región de Nerja, como acequias, albercas, depósitos, el Molino de Papel, construido a orillas del Río de la Miel en el siglo XVIII o el Acueducto del Águila, construido en el siglo XIX para el riego de las antiguas plantaciones de caña de azúcar y para llevar agua hasta el ingenio de San Joaquín de Maro, atestiguan la importancia del agua en esta zona. De hecho, el antiguo nombre árabe de la localidad, Narixa, significa manantial abundante. No es extraño, dado que los mármoles y el resto de rocas carbonatadas que forman parte de Sierra Almijara son materiales acuíferos, es decir, rocas capaces de almacenar y transmitir agua subterránea susceptible de ser explotada económicamente por el ser humano.

Dentro del acuífero, la Cueva de Nerja se ubica en la denominada zona no saturada, que es aquella en la cual los poros y fracturas de la roca no están llenos de agua. El nivel del agua subterránea o nivel piezométrico, se sitúa unos 10-15 metros por debajo de las zonas más profundas de la cavidad y, por ello, no existen lagos en su interior. El agua de lluvia penetra en los mármoles, circula a través de ellos y acaba goteando en el interior de la cueva. Como medida de conservación, en la Cueva de Nerja se controlan los parámetros físico-químicos (caudal de goteo, temperatura, pH y conductividad eléctrica) y la composición química del agua que gotea en el interior de la cueva ya que el agua es el agente que interviene en los procesos de disolución del mármol y en la formación de los espeleotemas. Además, se realiza un control del agua de lluvia que se recoge en la estación meteorológica de la cavidad.

En general, los caudales de goteo en el interior de la cueva son muy bajos, con valores máximos durante los meses de verano y mínimos en invierno, existiendo un desfase estacional desde que el agua de lluvia entra en el acuífero, durante los meses de otoño-invierno, hasta que aparece en el interior de la cueva, durante los meses de primavera y verano. Los resultados de las investigaciones determinan que la lluvia tarda de cinco a ocho meses desde que cae sobre la superficie hasta que llega al interior de la cavidad, salvo en épocas de lluvias muy intensas en las que este tiempo de tránsito se reduce a dos meses.

El agua que se infiltra en los mármoles sigue circulando verticalmente a través de la zona no saturada hasta llegar a la denominada zona saturada, en la cual todos los poros y huecos de la roca están completamente llenos de agua subterránea. Una vez aquí, dicha agua circula hacia los puntos de descarga, por donde saldrá de nuevo a la superficie. Los manantiales son los puntos de salida natural del agua subterránea al exterior.

El manantial de Maro es el principal punto de descarga en el entorno inmediato de la Cueva de Nerja. Sus aguas se utilizan para regadío de los cultivos de la zona y para abastecer a la pintoresca localidad de Maro. Su caudal medio es de 250 L/s aunque si se visita la surgencia poco tiempo después de llover, el manantial puede drenar varios miles de L/s. El macizo rocoso que drena el manantial de Maro tiene una amplia red de fisuras, conductos y galerías subterráneas a través de las cuales puede entrar una gran cantidad de agua de lluvia. Tras circular rápidamente, el agua sale al exterior por el manantial.


Esquema hidrogeológico de la región de Nerja (Andreo et al., 1993)

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