Patrimonio Geológico



El término Patrimonio Geológico define a aquellos elementos geológicos -formaciones y estructuras geológicas, formas del terreno, depósitos sedimentarios, minerales, rocas, fósiles, suelos y otras muchas manifestaciones geológicas- que permiten conocer, estudiar e interpretar la historia geológica de la Tierra, los procesos que la han modelado, los climas y paisajes del pasado y del presente y el origen y evolución de la vida sobre nuestro planeta.

La Cueva de Nerja es una de las joyas del Patrimonio Geológico de Andalucía. Sus características geológicas más destacables, que la hacen merecedora de su fama mundial, son el gran tamaño de sus salas, la abundancia y espectacularidad de los espeleotemas de su interior y el interés científico que tienen sus formas y sedimentos en la investigación de diversos campos de la Geología. A su riqueza geológica, verdaderamente excepcional, se suman notables valores culturales, educativos y recreativos.

El recorrido total de las salas y galerías de la cavidad es de casi 5 kilómetros, que ocupan un volumen del orden de 300.000 m3. Sus salas son de grandes dimensiones, tanto en superficie como en volumen. Los evocadores nombres de Sala de la Inmensidad o Sala de la Montaña ilustran sobre el tamaño colosal de estas salas de la cueva.

Los espeleotemas que adornan las paredes, el suelo y el techo de la cavidad son abundantes y muy variados: estalactitas, estalagmitas, columnas, gours, macarrones, perlas de las cavernas, banderas, coladas, excéntricas, moonmilk (leche de luna), piñas y uñas, entre otros. Algunos de los espeleotemas de la cueva destacan no sólo por su belleza, sino por su tamaño: es el caso de la gigantesca columna de la Sala del Cataclismo, con 32 metros de altura y 18 metros de diámetro.

La Cueva de Nerja constituye un medio geológico muy conservativo, que ofrece una gran variedad de formas y registros sedimentarios, reflejo de los procesos que los generaron y de las condiciones ambientales reinantes en el momento en que se produjeron. Por tanto, es un lugar apropiado para la interpretación de la historia geológica de la región.

El estudio de los espeleotemas de la cueva es de gran interés en el estudio cronológico y cuantitativo de los movimientos sísmicos acontecidos en la región en épocas muy remotas (por ejemplo, informan de terremotos de hace cientos de miles de años), aportando valiosos datos para la evaluación del riesgo sísmico del área. Los espeleotemas también informan sobre el clima reinante en el momento de su formación, por lo que sirven para hacer reconstrucciones paleoclimáticas, es decir, para conocer cómo era el clima en la región hace miles de años. El estudio del bandeado concéntrico presente en muchos de los espeleotemas, similar a los anillos de los troncos de los árboles, aporta información sobre el suelo y la cubierta vegetal que existían sobre la cueva en épocas remotas. 

Desde el punto de vista sedimentológico, la Cueva de Nerja es un lugar privilegiado para el estudio de los carbonatos, ya que cuenta con diferentes tipos de espeleotemas, aéreos y epiacuáticos, con distinta mineralogía y textura.

El estudio de la cavidad también aporta datos para el conocimiento hidrogeológico del entorno: las dataciones de las mineralizaciones epiacuáticas ponen de manifiesto la situación y el descenso que ha sufrido el nivel freático a lo largo del tiempo. La situación actual de la cueva, por encima del nivel piezométrico, permite conocer los procesos hidrogeológicos que tienen lugar en la zona no saturada del acuífero en el que se encuentra.

La cueva constituye, asimismo, un importante lugar de estudio del microclima subterráneo y de las modificaciones medioambientales originadas por la entrada de visitantes a la cavidad. Una red de sensores de parámetros ambientales, pionera en las cavidades españolas, vela por la conservación del monumento.

La maravilla natural y cultural conservada en la Cueva de Nerja durante miles y miles de años resurgió con el descubrimiento de la cavidad, en 1959. Además de los turistas, multitud de estudiantes visitan la gruta, la admiran y la disfrutan, al tiempo que la utilizan como aula didáctica subterránea, ampliando sus conocimientos sobre el pasado del hombre... y de la Tierra.

 


Sala de la Inmensidad (Foto V.Ferrer)

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